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Rezar el santo Rosario
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La novena


Croix Teo

Dijo la Virgen María a Fortuna Agrelli (1866):

"Cualquiera que desee favores de mi,
haga tres novenas de rosarios en petición y tres en acción de gracias".


"Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán".  Juan (15, 7)


Novena

La devoción se inicia cuando Nuestra Señora se aparece a Fortuna Agrelli, una niña de Nápoles, que venía sufriendo intensos dolores durante 13 meses. El 16 de febrero de 1884, la joven enferma y sus familiares comenzaron a rezar una novena de rosarios para su recuperación. Sentada en un alto trono con el Niño Jesús en su regazo, la Santísima Madre se apareció a Fortuna el 3 de marzo. Tenía un Rosario en la mano y estaba además acompañada por Santo Domingo y Santa Catalina de Siena.

Fortuna le pidió a Nuestra Señora: "Reina del Santo Rosario, ten piedad de mí, ¡sáname!". La Santísima Virgen respondió: "Hija mía, me has llamado, invocando mi nombre bajo diferentes advocaciones, y siempre has obtenido favores de mí. Ahora, como me has llamado por ese título tan grato para mí, 'Reina del santo Rosario,' no puedo menos que darte lo que me pides: porque ese nombre, ese título, es lo más querido y sagrado para mí. Haz tres novenas, y obtendrás lo que pides".

Luego que Fortuna fuera curada, Nuestra Señora se le volvió a aparecer. Este milagro del Rosario llegó a impresionar tanto al Papa León XIII, que lo animó a exhortar a todos los cristianos por medio de una pastoral, a que practicaran la devoción del Rosario lo más frecuentemente que se pudiera.