Rezar el santo Rosario
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Mensajes de Fátima

El mensaje de Nuestra Señora de Fátima

Rezar el Rosario.
Así también como otros papas lo han hecho, san Pío X lo recomendaba en su testamento: "El Rosario es de todas las oraciones la más bella, la más rica en gracias y aquella que más llega al Corazón de la Madre de Dios... Si vosotros deseais que la paz reine en vuestros hogares, rezad el Rosario en familia".

Juan XXIII: "El Rosario de María ha sido elevado a la condición de una gran plegaria pública y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia santa, de las naciones y del mundo entero".
(Octubre de 1961)

En cada una de las apariciones, la santísima Virgen María insiste en el rezo diario del Rosario.

Hacer sacrificios.
"¡Tantas personas van al infierno!... ¡Tanta gente! ¡Ah! ¡Si nosotros pudiéramos, con nuestros sacrificios, cerrar para siempre las puertas de este terrible horno!... ¡Si pudiéramos hacer que todos los pecadores tomen el camino del Cielo!", decía Jacinta. "Consolar a Nuestro Señor que está tan afligido a causa de tantos pecados".

Consagrarse al Inmaculado Corazón de María.
Dios desea la exaltación de la Virgen María, su Madre. El quiere que se le rinda un culto, magnífico, múltiple, popular, tradicional, público y universal.

"Tú le dirás al mundo entero que el buen Dios desea otorgar sus gracias por el Corazón Inmaculado de María, que no debemos dudar enLe Cœur Immaculé de Marie pedírselas. Que el Corazón de Jesús desea que sea venerado junto al de su madre. Rueguen por la paz por medio del Corazón Inmaculado de María, porque el Señor ha confiado en ella la paz del mundo".

Recemos, hagamos penitencia, consagrémonos y hagámonos devotos de la Virgen Inmaculada.

La promesa de la Santísima Virgen María a la hermana Lucía

Pontevedra, 10 de diciembre de 1925

"A todos aquellos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, recibiendo la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, prometo asistirles, en la hora de la muerte, con todas las gracias necesarias para la salvación de esas almas".

Oraciones de Fátima

Fatima Enseñadas por el Angel a Lucía, Jacinta y Francisco en su primer aparición (Fátima, Portugal - 1916)

"Mi Dios, yo creo en ti, yo te adoro, yo te espero y yo te amo. Te pido perdón por los que no creen, no te adoran, no te esperan y no te aman".


"Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo: yo te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los infinitos méritos de su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores".

"La presencia de Dios se sentía tan intensa y tan íntima que ni entre nosotros nos atrevíamos a hablar. Al día siguiente todavía sentíamos nuestro espíritu envuelto por esa atmósfera, que sólo muy lentamente desapareció. Ninguno pensó en hablar de esta aparición ni en recomendar secreto. Se imponía por sí solo. Era tan íntima, que no era fácil decir sobre ella la menor palabra". Lucía de Fátima.

¡Estábamos ardiendo en aquella luz que es Dios y no nos quemábamos!... ¡Quiero tanto a Dios! ¡Pero qué triste está a causa de tantos pecados! Francisco de Fátima.

Enseñadas por Nuestra Señora (Fátima, Portugal - 13 de julio de 1917)

Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hagais algún sacrificio:


"Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María".


"Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y lleva al cielo todas las almas, especialmente aquellas que más necesitan de tu misericordia".


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